31/03 Napa

Seguimos nuestro periodo de relax en las vacaciones, hoy más que nunca. Tranquilos, no afiléis las hachas, que mañana se nos acaba. Pero, mientras tanto, lo estamos disfrutando.

Hoy me he despertado sobre las 7:30 y, sí, hemos ido a desayunar al Denny's que había cerca de nuestro motel. Tereixa tenía una oferta de nuestra anterior visita y nos regalaban unos pancakes. En fin, ha sido el último desayuno allí porque los demás días ya lo tenemos incluido con el alojamiento.

Luego hemos cogido el coche y seguido camino hacia el norte, en dirección al valle de Napa. Pero Tereixa ha sugerido seguir por la costa, aun dando un rodeo, y parar en Santa Cruz. Pues vale, ¡por qué no?

Santa Cruz es el centro de los surferos californianos. Como su hermano es surfero, a Tereixa le apetecía ir allí. Es otro de los sitios bonitos de playa que tiene esta costa. Además, con el aliciente de un parque de atracciones al viejo estilo junto a la playa. Tereixa decía que era como el parque de atracciones de Grase y, sí, se parecía bastante. Al viejo estilo, pero muy cuidado, no os llaméis a engaño; cualquiera diria que lo habían construido ayer mismo.

El estilo de los años cincuenta

Después de recorrerlo de arriba abajo y de abajo arriba (no hemos montado en nada, vaya), hemos vuelto al coche y ya sin parar hasta el valle de Napa. Que está al norte de San Francisco, así que ya hemos terminado con la costa central.

El valle de Napa es famoso por su vino. En realidad, vino hay por toda California; para eso tienen clima mediterráneo. Pero aquí, más. Allá a las tres hemos llegado a la localidad de Napa y cogudo nuestra habitación. La señora del hotel, cuya edad no hemos sabido calcular, nos ha dado un montón de información y consejos para visitar. Así que hemos recorrido un poco First Street, donde están la mayoría de los bares y restaurantes, y hemos entrado a hacer una cata en uno de los sitios que nos había recomendado (con 2x1, además). El hombre que atendía resulta que había vivido cuatro años en España, ya hace mucho tiempo. Si fuisteis al zoo de Madrid a ver los delfines y orcas en los años 80, él estaba allí de entrenador. Pero ahora se dedica al vino. Por cierto, muy bueno, y también el ambiente del local y la conversación con los otros clientes.

Por recomendación de una de ellos hemos ido a una especie de mercado, de esos con muchos puestos de comida y mesas en el centro. No es solo en España donde se han puesto de moda. Hemos estado tentados de cenar allí, pero nos hemos decidido por otra de las recomendaciones del motel.

Naturalmente, con vino de la tierra. Tienen caldos muy interesantes por esta zona; lo que no tienen es vinos baratos. Vaya, que nos ha costado más el vino que la comida. Pero ha valido la pena, hemos cenado como dios.

Y ya de vuelta a dormir. Mañana sí que vamos definitivamente a San Francisco, a pasar los últimos días de nuestras vacaciones. Seguiremos informando.

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