30/03 Monterey y Carmel

Hoy hemos seguido nuestro recorrido por la Costa central californiana al igual que ayer, no demasiado coche y cierto relax.

Aunque mi día no ha empezado de una forma muy relajada. Tereixa, que se había ido un rato al gimnasio del motel, me ha despertado a la voz de Venga, que son las ocho y media. He pegado un brinco, he salido disparado al baño, he mirado el reloj y...

- Son las ocho menos diez, maldita.
- Pues eso he dicho, que son las ocho menos cuarto. Pero ayer dijimos que hoy desayunaríamos un poco más temprano, ¿no?

Seguramente tendrá razón, yo estaba dormido y no he entendido bien lo que ha dicho. Y si no es así y me ha troleado, solo lo sabe ella.

Hoy hemos desayunado en el propio motel, iba incluido en el precio. Pero desayuno continental solo. Es decir: nada cocinado. De todos modos, no ha estado mal: café, tostadas, cereales, zumo, fruta... Menos contundente que otros días, pero suficiente.

Luego hemos cogido el coche y hemos vuelto a la misión, esta vez para visitarla por dentro. Las misiones son bastante interesantes, sobre todo para los españoles. Al fin y al cabo, son vestigios de la época en que nuestros compatriotas andaban por aquí, pero muestran una forma de vida muy diferente a la que había en nuestro país.

Luego ya ha venido el desplazamiento del día, hasta Carmel-by-the-sea, el pueblo que todo el mundo te recomienda cuando sabe que vas a estar por esta zona. Sí, el mismo Carmel del que fue alcalde Clint Eastwood durante unos años. Pese a tener solo tres mil y pico habitantes, tiene una cierta extensión porque todo son casas con jardín. Bastante bonito, pero también bastante caro. Aunque pasear o ir a la playa es gratis, claro. Incluso aparcar lo es, pues no hay parquímetros y los parkings públicos son gratuitos. Por no haber, no hay ni siquiera números en las casas: tienen nombres. Bueno, en alguna calle sí hemos visto números, pero en la mayoría, no.

Carmel se llama by-the-sea por algo

No está mal la playa, ¿verdad? En la foto no se aprecia mucho, pero no he visto un mar con un color tan bonito en mi vida. Azul turquesa.

En Carmel está la misión más antigua que aún se mantiene en pie. La de San Diego era anterior, pero la cambiaron de sitio y hoy está en ruinas. Así que hemos bajado también a verla. De las tres que hemos visto, tal vez esta sea la que más nos ha gustado. En ella, por cierto, están enterrados Fray Junípero Serra (desde hace unos meses, San Junípero Serra) y otros franciscanos destacados de la época de las misiones, como Fermín Lasuén y Joan Crespí.

La bonita arquitectura colonial del Big Sur

Y luego hemos vuelto al coche, tras una buena caminata. Aunque ya os digo que estos días están siendo más relajados, según mi teléfono hoy hemos caminado más de diez kilómetros. Algunos de ellos, cuesta arriba.

Y nos hemos venido a Monterey, donde vamos a pasar la noche. Monterey (sí, con una sola erre) está solo a seis o siete kilómetros de Carmel. No es tan elegante, pero sigue siendo bonito. Sobre todo, la zona cercana al puerto, adonde hemos bajado para cenar. Hemos ido a un restaurante junto al mar nos han puesto junto a una ventana desde la que veíamos los cormoranes que también buscaban su cena e incluso un par de focas que han estado un buen rato nadando y jugueteando junto a nosotros.

Si hubieran pasado la gorra al final, se habrían llevado un dinerito

La comida no ha desmerecido, aunque esta vez nos hemos gastado más que los días anteriores. Pero habíamos desayunado menos, de modo que teníamos más hambre, y estamos en una zona muy pija. Supongo que, a la larga, se puede hacer aburrido, pero estas poblaciones de la costa central son todas muy agradables. Y tienen buen clima, no lo olvidemos.

En fin, hoy nos hemos venido a dormir temprano. Mañana tenemos otra jornada pija, pero diferente. Ya os contaré.

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