19/03 A Yosemite

Estaba sobando, tan ricamente, cuando oigo un pitido poco familiar. Mi cerebro se ha despertado lo justo para saber que sí, que estaba en Estados Unidos y que Tereixa debería hacer que ese ruido parase. Pero no. He tenido que despertarme, abrir un ojo, ver que era el despertador del hotel sonando a las ocho y que tendría que pararlo yo, porque ella había desaparecido. En fin, no ha sido grave porque llevaba más de ocho horas durmiendo. Y, bueno, en España serían las cuatro de la tarde.

Tereixa ha salido del baño (no, no había ido muy lejos), nos hemos arreglado tranquilamente y a las nueve, como estaba previsto, hemos bajado para reunirnos con nuestras amigas, dejar las habitaciones y enfilar hacia Yosemite, donde empezaba nuestro viaje de verdad. Esta vez, con Lorena al volante. Y haciendo una parada en el Black Bear de Tracy (es un pueblo, no una persona) para atizarnos un frugal desayuno americano. Menos brutal de lo que podríais pensar, de todos modos, pero hemos salido sintiéndonos mejores personas, sin duda.

No sé si durante el viaje nos pelearemos por otra cosa, pero por la música, no. Los cuatro de acuerdo en buscar una emisora de rock clásico. Como iba yo de copiloto, me ha tocado buscar y he aterrizado en una llamada The Hawk que molaba bastante. Bueno, a Tereixa un poco menos:

- Jo, yo pensaba que pondrían más rock clásico.
- Tía, las dos últimas canciones eran de los Rolling Stones, ¿no son suficientemente clásicos?
- Ya me entendéis.
- ...

Allá que seguíamos, cambiando la autopista por carreteras algo más estrechas, pero siempre en muy buen estado.

- Quiero decir algo más country. La Creedence, cosas así.
- Ah, vale.
- Por ejemplo, molaría algo de ZZ Top.
- La primera canción que han puesto era de ZZ Top.

Creo que ahí no me ha pegado porque el coche es grande y no llegaba.

Finalmente hemos llegado al parque nacional de Yosemite. Normalmente, en los parques se paga una entrada por cada coche, $25 en este caso. Pero hemos preferido comprar el bono anual de parques, que, por $80, da derecho a ir a todos los parques que quieras durante un año. Ya habíamos calculado que lo íbamos a amortizar. Por cierto: pueden ir hasta dos coches juntos con un solo pase.

Una vez dentro del parque hemos empezado a ver bastante nieve junto a la carretera. Estábamos a unos 2000 m de altitud y aún no había deshelado del todo. Pero hacía buen tiempo, con mucho sol. Y después, muchas cascadas muy altas a los lados de la carretera. La zona habitual de visita del parque es el valle de Yosemite, que solo ocupa un uno por ciento del parque. La mayor parte del resto es una reserva natural con un acceso muy restringido. Pero la parte que íbamos a ver es realmente bonita.

Hemos llegado a Half Dome Village, hasta hace poco Curry Village, sobre las dos. Allí nos íbamos a alojar en una tienda. Es como una pequeña cabaña, pero de lona. La opción de alojamiento más económica con diferencia, y aun así sale por $180 la noche. Los cuatro, eso sí. Hemos cogido la tienda, hemos metido las cosas de aseo en la caja anti osos y hemos salido a dar una vuelta.

- Espera, espera, ¿caja anti osos?

Pues sí. En Yosemite hay mucha fauna, incluidos los osos. Que se comen cualquier cosa. Así que está prohibido dejar comida u otras cosas olorosas (los osos no hacen ascos a nada) fuera de esos cajones metálicos que hay a la puerta de las tiendas. Y osos no, pero un gato montés sí que merodeaba la zona poco después. Las chicas le han hecho una foto, pedidles que os la enseñen.

No parece tan alta porque aún estábamos bastante lejos

Bien, como os decía, hemos salido a dar una vuelta, en principio hasta el centro de visitantes. Hay un autobús (gratuito) que lleva hasta él, pero hemos preferido andar un poco. Ya allí hemos preguntado por senderos para hacer y nos han hablado de un par con buena pinta cerca de nuestro campamento. Y también dos cortitos y cercanos que podríamos hacer en ese momento. Sobre todo, uno hasta la catarata de Yosemite.

La catarata no es extraordinariamente caudalosa, pero sí muy alta. La quinta más alta del mundo, con sus 740 m. Divididos, eso sí, en tres tramos.  El superior y más visible desde lejos es un salto limpio de 435 metros. Luego el agua baja bastante pegada a la roca, con pequeños saltos, y finalmente un salto final de 98 metros más. El sendero, realmente cómodo, lleva hasta el pie de la catarata inferior.

No necesitas acercarte mucho para mojarte

Luego ya nos hemos vuelto hasta la acampada andando. A lo tonto, hemos hecho más de 10 km caminando. Y mañana, más.

Ya en Half Dome Village, hemos ido a comprar cosas a la tienda (a precio de bar, más bien) y luego a la pizzería, el único sitio abierto para comer a estas alturas del año. No en el salón de la tele, que estaba hasta arriba de gente viendo el Golden State Warriors - San Antonio Spurs (séptima derrota del año de Golden State, aunque jugaban contra el segundo mejor equipo de la NBA). Pero bien y ya acusando el cansancio.

Después de cenar, hemos venido un rato a la zona común del camping, única en que hay wifi. Hemos estado un rato hablando con unas españolas de Salamanca, madre e hija, que nos hemos encontrado, y Lorena se ha dedicado a la caza del enchufe para su portátil. Hay pocos enchufes y están muy solicitados para recargar móviles. Pero ha tenido éxito. Y ya las chicas, agotadas, se han ido a dormir antes de las nueve. Yo me he quedado a escribir este capítulo una hora más, pero me caigo de sueño. Perdonad que no esté muy ocurrente, me viene justo para no quedarme frito en el sillón. Más me vale publicar esto e irme a la cama. Si la encuentro, que ahí afuera está todo oscuro.

Comentarios

Entradas populares de este blog

22/03 Death Valley

27/03 The Joshua Tree

03/04 Sausalito