03/04 Sausalito

Esta mañana a las 8h, cuando me he despertado, había bastante bulla en la calle. Música y voces. Resulta que había una carrera popular y justo debajo de nosotros había un DJ poniendo música con una persona de sexo indefinido bailando sobre una pasarela. Una media maratón, al parecer. A ver, yo entiendo que estos tarados que se dedican a correr tengan derecho a la vida; pero los honrados juerguistas que estarán en la cama con resaca, también, ¿no creéis?

Por suerte, hoy no era yo uno de ellos, así que me he levantado tranquilamente y he desayunado como las personas.

Hoy nuestro grupo tenía un integrante más; José Ramón, un compañero de Edurne y Lorena, se unió a nosotros anoche, aunque yo no lo he conocido hasta hoy. Y, para celebrarlo, se iba a partir en dos. El grupo, no José.

Por un lado, Tereixa y Edurne se han ido a la playa. Edurne había encontrado un grupo que jugaba a voley y, como tenía mono, había contactado con ellos. Tereixa lo que quería era correr. En la de San Francisco, no, pero en la media maratón de Madrid, que se celebra dentro de poco, sí quiere participar y con el viaje está descuidando sus entrenamientos. No puedo contaros mucho sobre sus andanzas. Solo sé que Tereixa ha visto bisontes en un parque por el que ha pasado y que más tarde, cuando ha ido a meter las piernas en el mar para relajar los músculos, ha comprobado que el agua del Pacífico está de cojones. Ah, perdón, me corrige: dice que está fría de cojones. Y esto una persona que opina que el agua del mar en el País Vasco está un poco calentorra.

Bueno, no penséis que los demás hemos tenido plan de relax; hoy había deporte para todos. Lorena, José y yo hemos ido a alquilar unas bicis para ir hasta Sausalito, al otro lado del Golden Gate.

Las hemos cogido cerca de nuestro hostal. Ramón, el encargado, nos ha aconsejado seguir hacia el este hacia la Costa para evitar cuestas, y luego recorrer todo el puerto hasta el puente. Le hemos hecho caso y, como cabía esperar, ha sido un buen consejo. Nuestra primera etapa ha consistido en llegar al puerto y recorrerlo hasta el famoso Pier 39 de Fisherman's Wharf.

No, no hemos intentado fugarnos de allí

Desde el embarcadero, como podéis comprobar, hay buenas vistas a la isla de Alcatraz. Pero es, principalmente, una atracción turística montada como centro comercial con tiendas, bares, restaurantes y artistas callejeros. Ah, y leones marinos. Los hay a montones sobre los antiguos muelles, que hoy ya no se usan precisamente para dejar que campen a sus anchas. Es por ellos por los que se montó todo este complejo. Nosotros hemos recorrido casi todo, nos hemos tomado una cerveza... y nos hemos ido sin ver los leones marinos. Si se me ocurre una buena razón para ello, os la diré, pero ahora mismo no caigo.

En fin, hemos seguido pedaleando por una ruta parecida a la que ayer hicimos andando. Aunque hoy a más velocidad, claro. Al llegar bajo el puente hemos tenido que echar pie a tierra para subir hasta arriba, al menos durante parte del camino. El Golden Gate Bridge se puede cruzar, claro, en coche por la calzada de varios carriles; pero por los laterales circulan las bicis y los peatones. Id advertidos: los peatones por la orilla este (la que da a la bahía y la ciudad) y las bicis, por al oeste (la que da a mar abierto). Abajo no lo especifica y nosotros, claro, nos hemos enterado cuando hemos subido hasta la orilla este. Bueno, al menos no hemos tenido que bajar hasta abajo del todo para cambiar de lado.

Por el lado, para nosotros, izquierdo, circulan muchas bicis en ambos sentidos. Íbamos en fila india y la anchura es justita para poder cruzarte con quienes vienen en sentido contrario. Lo que no impide que algunos ciclistas vayan haciendo carreras y otros se paren en el lugar más inoportuno. Pero bueno, hemos cruzado bien los casi 3 km de puente. La primera mitad tiene una ligera pendiente, pero luego vas casi sin pedalear.

Y aún menos hemos pedaleado al llegar al otro lado. Bajada de puerto hasta nivel del mar... y, a traición, otra subida. Sausalito está tras una colina. Que hemos subido con la bici del manillar, ya no estábamos para esos esfuerzos.

El paseo en bici hasta Sausalito es muy popular y ya desde la entrada anuncian el parking de bicis. $3 cada uno, pero al menos son bastante majos. Luego hemos recorrido un poquito el pueblo, que es bastante bonito, y, por unanimidad, hemos decidido darnos un homenaje y comer en el Scoma's, un sitio bastante elegante junto al mar. Nuestro camarero era francés pero, como tantas otras personas que hemos conocido en este viaje, había vivido un tiempo en Madrid. En época de Franco, ojo; no era ningún pimpollo. Pero seguía sabiendo hablar nuestro idioma con un acento extraño, aunque no demasiado marcado.

Las vistas desde el Scoma's

Inicialmente habíamos quedado en Sausalito con nuestras amigas sobre las 14h30, pero un intercambio de mensajes bastante extraño nos ha acabado liando a todos. Nosotros hemos acabado volviendo a San Francisco en el ferry de las 17:35, pensando que ellas habían decidido quedarse allí y reunirnos para cenar; sin embargo, estaban también en Sausalito, esperando que les dijéramos algo.

En fin, un poco más de bici desde el puerto hasta devolverlas y al albergue. Por el camino hemos comprobado la pujante actividad económica del Tenderloin de San Francisco. Nuestro hotel no está, precisamente, en los barrios altos. Las calles están llenas de vagabundos, drogadictos y gente trapicheando. No aconsejaría ir solo de noche. Pero, eso sí, es céntrico y el albergue en sí está muy bien.

Ya allí me he reunido con Tereixa y Edurne. José y Lorena ya habían tenido bastante y se han quedado descansando en sus habitaciones, pero nosotros nos hemos tomado una cerveza en el bar del albergue y luego hemos ido a cenar a un lugar cercano. Más ellas que yo, porque en Sausalito nos hemos puesto finos. Nuestra primera intención era acudir al Tommy's Joynt, un sitio bastante pintoresco, entendiendo por pintoresco que parece llevar allí más tiempo que la propia ciudad. Muy cutre, pero con aspecto de que la comida iba a estar buena. Sin embargo, al final nos hemos decantado por un Mels cercano, mucho más aséptico, pero más adecuado para lo cansados que estábamos. Y tampoco hemos cenado mal.

Tras la cena, leve intento de ir a algún sitio de música en directo, pero ninguno de los tres estábamos para muchos trotes, conque hemos ido directos a las habitaciones.

Ah, para que os hagáis una idea de cómo son las cuestas de San Francisco, en el bar de abajo tienen colgado este cartel.

Alguna cuesta es así de verdad

Para quienes no habléis inglés: Si te cansas de andar por San Francisco, siempre te puedes apoyar en ella.

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