05-06/04 Esto... ¿París?
El día 5 nos tocaba volver a casa. Sí, todo tiene fin. Pero lo que iba a ser un trayecto sin mucho interés, con una breve escala en Paris, iba a ser bastante distinto.
El día 4 por la tarde, Tereixa y yo recibimos un mensaje de Air France. Por revisión técnica, nuestro vuelo se retrasaba dos horas. Es decir: despegaría a las 18h en lugar de las 16h. Y, por tanto, no íbamos a llegar a París a tiempo para coger nuestro enlace. Así que nos cambiaban a otro vuelo que despegaría a las 20:50 de París, en lugar de las 13:35 como estaba previsto en principio. 7 h 15 min de retraso y nuestra intención de llegar a Madrid a media tarde para poder dormir y recuperar el horario, al garete.
Claro que, a cambio, escala larga en París. Suficientemente larga para bajar a la ciudad. Y eso hicimos; coger el RER desde el aeropuerto hasta el Barrio Latino. Y directos a Notre-Dame, no sin antes hacerme una foto delante para que Raquel pase envidia. Quienes la conocéis sabéis que estuvo viviendo varios años allí y es su ciudad favorita.
Luego fuimos al Panteón, aunque no entramos, y, mirando el reloj, decidimos que teníamos que comer en algún momento. Nuestro cuerpo no tenía ni idea de qué día era, mucho menos de la hora. Eran las cuatro de la tarde, que es muy mala hora, entre la comida y la cena. Así que casi todos los restaurantes estaban cerrados. Pero en París siempre hay sitios que te dan de comer. Así que nos hemos venido a un Léon de Bruxelles a comer mejillones. Ah: las cuatro de la tarde del día 6, aunque nosotros todavía no habíamos visto una cama desde las ocho de la mañana (hora de San Francisco, eso sí) del día anterior.
Esta entrada la iba escribiendo sobre la marcha. Cuando teníamos algún rato de descanso en tierra, escribía un trozo y lo colgaba. Sobre todo, para que nuestras familias supieran cómo nos iba. Pero se me olvidó etiquetar a Tereixa en el aviso de Facebook, así que su madre no lo vio, y tampoco avisé a mi padre. Gran éxito :D En fin, ahora ya estoy en Madrid (spoiler), he arreglado lo anterior, he puesto una foto, he cambiado los tiempos verbales y voy a contaros lo que hicimos después.
El tiempo en París, como podéis ver en la foto, no era muy bueno. Nuestro plan inicial era callejear hasta la Torre Eiffel, pero lo cambiamos por un viaje en metro. Ir a la torre era obligatorio: Tereixa nunca había estado en París, así que tenía que ver los monumentos más significativos, aunque fuera a toda prisa. Pero me apenó no pasear más. Lo que más me gusta de París es que todas las calles son bonitas, todo vale la pena. Lo que menos... bueno, en el León tuvimos suerte y nos tocó un camarero majo. Incluso salió corriendo a darme el bolso que me había dejado después de comer. En mi descargo, os recordaré que llevábamos ya 24 horas en pie y yo en los aviones apenas duermo.
Al llegar a la torre ya estaba lloviznando, así que nos limitamos a recorrer el Campo de Marte de punta a punta, entre la estación de metro que habíamos dejado y la del RER que íbamos a coger.
Y ya, directos al aeropuerto. Pero oye, ya me gustaría a mí que todas las escalas fueran así.
Sin más incidentes llegamos a casa y nuestras amigas también, aunque unas cuantas horas más tarde. Se acabó el viaje. Ahora solo nos queda el jet lag y los recuerdos. Y las ganas de volver.


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