01/04 Mean Old Frisco

Finalmente, hoy hemos vuelto a San Francisco. O casi ido por primera vez, que el primer día no pisamos más que el aeropuerto y sus alrededores.

Con esto me refiero a Tereixa y a mí, claro; ya sabéis que Edurne y Lorena llevaban aquí desde el lunes. Esta mañana nos hemos levantado, hemos desayunado (continental, cortesía del motel), hemos dado una vuelta en coche por los viñedos del valle de Napa y hemos bajado a la ciudad. Lo primero, a nuestro albergue (más hotel que otra cosa) para dejar las maletas; luego, al aeropuerto a devolver el coche. Al fin y al cabo, en la ciudad no lo vamos a necesitar. Sí, se acabaron nuestros viajes, después de unas 3600 millas de recorrido (al cambio, unos 5800 km). No está mal, ¿eh?

Al volver del aeropuerto hemos quedado con Edurne (a quien ya habíamos visto brevemente mientras dejábamos las maletas) y Lorena en el Cheesecake Factory que hay en Union Square. No estamos muy seguros de que Edurne quisiera vernos, porque:

- Primero, nos ha mandado en dirección opuesta y hemos tardado bastante rato (y distancia) en darnos cuenta de que debíamos dar la vuelta,
- Luego, se le ha olvidado decirnos que el Cheesecake estaba en la azotea de unos grandes almacenes, así que hemos estado dando vuelta a toda la plaza infructuosamente, buscándolo.

Pese a sus esfuerzos, nos hemos encontrado por fin los cuatro. Nos hemos puesto al día de nuestras andanzas recientes, hemos comido tarta y hemos sido felices.

Luego hemos echado a andar hacia Castro, el barrio gay de San Francisco que, como pasa con Chueca en Madrid, tiene bastante marcha de todo tipo. Hemos acabado en Álamo Square, viendo las Painted Ladies; que no son señoras, sino casa pintadas de distintos colores.

No están inclinadas, sino en cuesta

Y luego hemos ido a un sitio que Edurne conocía del año pasado, a comer pizza estilo Chicago (parece una quiché, más que una pizza). Un sitio bastante popular: llegas, pides mesa y te mandan un mensaje al móvil cuando está lista. Nos han tenido esperando más de media hora; eso sí, bebiendo cerveza en un bar.

Después de la pizza hemos cruzado la calle para tomar unos cócteles. Un poco a ciegas, pero el sitio ha resultado estar bien y, además, hemos podido ver un poco el baloncesto (Golden State ha perdido con Boston tras fallar Steph Curry un triple en el último segundo). Y he estado hablando con los locales sobre Donald Trump. Aún no hemos conocido a nadie en este país que no piense que está mal de la cabeza, no sé dónde están sus seguidores.

En fin, luego hemos cogido un Uber y a casa. Como en este país casi no hay taxis, insisto en que Nueva York es la excepción a casi todo, Uber está triunfando. Y ya al albergue a dormir. Mañana seguiremos pateando la ciudad.

Comentarios

Entradas populares de este blog

22/03 Death Valley

27/03 The Joshua Tree

03/04 Sausalito